viernes, 12 de diciembre de 2014

Delirios

Entonces llega esa brisa, cargada de susurros, de gritos y de mortíferos suspiros.
Recorre el mundo, vuela.
Te hace sentir lo que nada ni nadie es capaz.
Te eriza los pelos,
te "engallina" la piel.
Piensas en todo, no dices nada.
Todo lo dice ella,
la brisa.
Una vez leí, de esto estoy seguro, que las brisas se personifican, adquieren formas humanas.

Un humano es una brisa, es una corriente de aire;
una corriente a la que nos unimos todos, un completo movimiento.

Empezaba hablando de la brisa y acabo hablando de nosotros.
¿Estoy loco?

Si, pero llamémoslo mejor delirar.
Los delirios nos permiten evadirnos, imaginarnos cosas inexistentes y completamente descabelladas; nos permiten liberar la mente y crear cosas incoherentes que encajarían perfectamente en cada una de nuestras vidas.

Ahora digo: ¿tiene algo que ver la brisa con delirar?

Buena pregunta pero no.
Ahí esta la magia, el truco, el concepto de delirar;
el concepto de estar loco.

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