Ahí me encontraba, pensando en ella. En las noches en vela que habíamos pasado juntos y en los sublimes días que habíamos experimentado. Pero todo ello llegó a su fin.
Pasadas las horas, ya me encontraba en el único bar que tenia abiertas sus puertas, ahogando mis penas en Whisky del malo. Iban ya 5 copas, y aun así, seguía pensando en ella. La noche seguía y cada vez estaba más hundido.
Pude oír como alguien entraba y sorprendido comprendí que era ella. "Había bebido demasiado y era una vulgar ilusión de mi subconsciente" -pensé, entre mis delirios provocados por la 6ª o 7ª copa de Whisky- pero no. Se acercó y pude tocarla. Era ella, la musa de mis sueños y mis poesías. La reina de mi corazón y mis sentidos. La mujer más bella de este mundo. Fue en ese instante cuando acercándose lentamente a mí, me susurro al oído: "Despierta" y entre las sábanas de mi cama con ella a mi lado, supe que había sido una horrible pesadilla.
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