Sí, la misma Parca que se encarga de zanjar nuestra existencia en este mundo.
Aquella tan temida y odiada por todos, pero imposible de evitar.
Pero, ¿quién quiere hablar de la Muerte?
Yo. ¿Por qué no?
Es algo normal. Constante y cotidiano. Vive entre nosotros y lo intenta todo. Ella está viva.
Entristece verla, y ver como se lleva a alguien puede llegar a hundirte. Ella puede hacerlo, lo hace continuamente.
Pero el poder lo tengo yo. Yo elijo si irme con ella o no; elijo si dejarlo todo o no; elijo si morir o no.
Hay gente que habla del destino, pero eso no existe. Nadie nace teniendo un fin concreto.
Yo se como jugar con ella, y lo aprendí hace poco.
La gente paga por que les maten. Compra un paquete de tabaco y poco a poco te apaga. Pero puedes quitarla ese poder, impedirla que te lleve, y elegir seguir vivo. Sujetar a la Muerte con los labios y no darle el poder de matarte, simplemente no encendiéndolo. Es simplemente una metáfora, teniendo a la Muerte en tus manos y decirle que no a la cara.
Pero no siempre es así. A veces gana, muchas veces y desgraciadamente casi siempre...
Puedo continuar escribiendo, miles de teorías sobre ella o simplemente mitos, porque gracias a Ella todos sabemos que tenemos un fin y que en cualquier instante todo puede acabar.
Ella nos da fuerzas para disfrutar cada día pudiendo encontrártela en el crepúsculo. La mismísima Muerte es la que le da sentido a cada día que vivimos, la que provoca que nuestra propia vida valga algo.
Y la gran pregunta es: ¿Qué hay después de la muerte? Yo lo sé. La Vida.
No hay comentarios:
Publicar un comentario